Abordaje naturista del estrés

Abordaje naturista del estrés
Podemos estar multiestimulados por diferentes factores endógenos y exógenos y no presentar estados de stréss.
El stress, en el sentido patológico es la consecuencia del desbordamiento o incapacidad de adaptación del organismo a una situación, en un medio determinado de influencias. La respuesta del organismo a las múltiples agresiones, será una movilización del sistema nervioso central, del sistema nerviosos vegetativo y del sistema nervioso hormonal para permitir que el todo de la persona reaccione a esas reacciones tomando la acción necesaria sea esta de huida o de combate hacia el agente invasor.
Lo que suele ocurrir es que mientras el factor de stress sea circunstancial el organismo podrá adaptarse fácilmente, esto es la autorregulación organísmica será posible como respuesta biológica.
Breve historia del stress
 
Hans Selye definió tres fases para describir el stress a raíz de sus experimentos en laboratorio con animales:
  • La reacción de alarma, fugaz y que permite analizar la situación.
  • La fase de resistencia, más o menos larga en función del agente estresante y del individuo.
  • La respuesta de adaptación, que representa el retorno al equilibrio u homeostasis y desaparición del los diferentes síntomas.
El cumplimiento de la «buena» respuesta al stress que representa el seguir estas tres fases, culminaría con la adaptación del individuo, con una sensación de plenitud ya que la respuesta psicológica es la adecuada, la experiencia es positiva y la respuesta biológica es la adecuada.
¿Sin embargo qué pasa si los mecanismos biológicos están desbordados?
En este caso el organismo llega a la fase del desbordamiento orgánico, esto una respuesta deficiente ante el stress, llevando al individuo a desarrollar progresivamente un mecanismo desadaptativo con sus múltiples síntomas: ansiedad, nerviosismo, sensación de angustia, envejecimiento prematuro, acidificación del medio, etc
De aquí devienen dos tipos de stress:
  • Stress agudo: adrenalina, agresividad, angustia, insomnio, baja concentración, trastornos sexuales, hipertensión arterial, taquicardias.
  • Stress crónico: cortisol, pasividad, cansancio crónico, aumento de peso, debilidad inmunitaria, diabetes, colesterol, trastornos cardio-vasculares.
Tanto uno como el otro lleva al agotamiento celular de vitaminas, oligoelementos y minerales, pasando a ser el padre de la patología, pasando a crear una profunda modificación de la homeostásis orgánica, esto es, el organismo se agota en su intento reiterado e ineficaces de recobrar el estado de salud.
El estado de stress y la posterior desadaptación puede ser el origen o la causa de numerosas patologías funcionales y orgánicas: cardiopatías, hipercolesterolemia, fibromialgia, Síndrome de fatiga crónica, anemias, hiper o hipoglucemias, Síndrome X por citar algunas.
Es necesario mantener nuestro sistema nervioso en optimas condiciones aportando una alimentación sana, agua suficiente, ejercicio moderado, disfrutar de lo que se hace como generador de mecanismos autoreguladores y nutrientes como son los aminoácido y antioxidantes.
Aminoácidos fundamentales para la gestión del stress y los alimentos que los contienen o precursores: 
 
Serotonina (algunos alimentos precursores): carnes, pescados(sobretodo los azules), huevos, lácteos, lentejas, garbanzos, habas, guisantes, judías,  trigo, avena, cebada, centeno, trigo salvaje, almendras, pistachos, cacahuetes, anacardos, piñones, tamarindo, castañas, fresas, aguacates, arandanos, manzanas, papayas, rúcula, berros, espinacas, calabaza, zanahoria, ajo, mandioca, espárragos, girasol, sésamo…
Fenilalanina: leche y derivados, huevos, ternera, cerdo, pollo, trigo, cebada, avena, arroz integral, legumbres, verduras y hortalizas…
GABA(alimentos precursores):verduras de hoja verde, pollo, ternera, pavo, cerdo, judías, garbanzos, lentejas, soja, cereales integrales, nueces, pistachos, almendras, castañas, avellanas, cacahuetes, melones, sandías, mangos, uvas, perejil…
Prácticas que favorecen la gestión del stress:
  • Meditación.
  • Caminar al aire libre por un lugar que nos guste.
  • Yoga.
  • Kinesiología.
  • Trabajos de crecimiento personal en grupo.
  • Espacio de práctica de movimiento corporal.
  • Biodanza.
  • Arteterapia.
  • Reflexología Podal.
  • Masaje.
  • Regulación en horarios y hábitos alimentarios.
  • Leer algo que nos guste.
  • Tapping.
  • Mindfulness.
Cada persona es única y por tanto necesita escucharse para saber qué necesita para gestionar su stress. Muchas veces es importante, al inicio, dejarse acompañar por un profesional en cómo es esto de gestionar el stress. El saber que hay alguien con el cual podemos contar con toda confianza, profesionalidad es fundamental a la hora de comenzar un camino hacia el equilibrio.

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