CONSCIENCIA CÍCLICA Y AUTO-APOYO

CONSCIENCIA CÍCLICA Y AUTO-APOYO

Es fascinante y misterioso a la vez, pensar que un ser pueda engendrar a otro. Que dentro de él hay un espacio adecuado, único, con una inteligencia innata, dónde todo se dispone y se propicia para la vida.
Comencemos por el inicio, la mujer, a priori, es un ser fértil, completo y capaz de aportar todo lo que el cigoto necesita para su evolución. Del útero al mundo.
El útero es anatómicamente un órgano hueco, cuya cavidad es aplanada de adelante hacia atrás, está tapizada de mucosa, destinado a recibir el huevo fecundado, albergar el feto durante la gestación y a expulsarlo en el momento del parto.
Como mujeres que somos, es importante conocer de lo que hablamos, conocernos de manera que podamos visualizarnos y así apoyarnos a la hora de trabajar en nuestro cuerpo, con visualizaciones, con el tacto, en consciencia. Esa conciencia, que encontramos en las culturas ancestrales alrededor del planeta y que hoy se hace cada vez más apremiante que recuperemos.

El desconocimiento de nuestra naturaleza cíclica, nos aleja de la consciencia de cómo funcionamos, de cómo cambian nuestras emociones durante las cuatro fases del ciclo menstrual, de lo cambiantes que somos y a veces de la montaña rusa en la cual vivimos inmersas durante nuestra menstruación (nuestra luna) Este echo está dejando una huella en el sistema social femenino, donde, en compensación sistémica están proliferando los cánceres del cuello del útero, de ovarios, endometriosis o miomas. ¿Para qué? Para que llevemos nuestra mirada a nuestro cuerpo de mujer, para que rescatemos nuestra sabiduría de ser mujer y volvamos a hacer habitable nuestros úteros. Tal como Jean Shidona Bolen expone en sus obras -Las Diosas de cada mujer: “…una vez que la mujer se vuelve consciente de las fuerzas que influyen en ellas, obtiene el poder que ese conocimiento proporciona.

Hoy existen infinidad de mujeres jóvenes que somatizan la falta de fuerza y seguridad en lo que son. Estas jóvenes en edad fértil, posibles futuras madres, a veces no pueden concebir por sí mismas y tienen que recurrir a las inseminaciones in vitro, la donación de óvulos, entre otras opciones. Lo más sorprendente y que más llama la atención es que ¡Están sanas! Al igual que sus parejas. Médicamente no presentan ningún trastorno. Sin embargo el bebé no viene. El útero no es habitado.

¿Cómo superar esta experiencia de esterilidad? ¿Cómo soltar las creencias sobre cómo tienen que ser las cosas en base a lo socialmente correcto o establecido? ¿Cómo aceptar los cambios físicos, que llegarán en poco tiempo, cuando estén gestando? ¿Cómo sentirse seguras con el cuerpo?¿Cómo vivir con seguridad lo que el instinto les diga a la hora de ser mujer-madre?

Sumergirnos en nuestra naturaleza cíclica a través de la auto-observación y la auto-exploración, apoyadas en esquemas de recogida de datos diarios a fin de organizar por escrito, lo que soñamos a lo largo del mes, anotar nuestros cambios emocionales, apetencias alimentarias, momentos de mayor lívido, etcétera nos proporcionará un contacto real con lo que somos. Devolviéndonos las riendas de nuestra propia vida como mujeres que somos, restableciendo la confianza en nuestro instinto y en nuestro cuerpo de mujer.

Teresa Rodríguez
Terapéuta Gestalt-Consteladora Familiar-Naturópata-Educadora en Consciencia Prenatal

Deja un comentario