Consciencia de Sistema Familiar

Consciencia de Sistema Familiar

Consciencia etimológicamente viene del latín conscientia que significa estar consciente del bien y del mal.

Cada persona sigue su consciencia. Sin embargo a veces nos podemos sorprender haciendo un juicio hacia el otro sobre su consciencia, afirmando a veces algo así como «no tiene consciencia».
Sin embargo ¿A qué llamamos consciencia?

Todas las familias son diferentes y los valores en cada una de ellas también lo son. Por ejemplo, en algunas familiares se tiene buena consciencia rechazando algunas personas por su condición social o etnia. En otras se tiene buena consciencia si rechazan a los hombres. Esto es válido para el individuo porque para él tener tal o cual consciencia le permite tener la certeza de que pertenece al sistema familiar. Todo aquello que haga tambalear la pertenencia al sistema le creará «mala consciencia».
De aquí los conflictos emocionales cuando una persona se encuentra con su deseo de «hacer su vida» de «ver y hacer» las cosas a su manera y por ir en contra de la consciencia de sus sistema familiar, esta persona acaba generando sentimientos de no valía, de no pertenencia, lo que a veces se llama en la familia «la oveja negra de la familia».

Podemos decir que el individuo siempre va a creer que está actuando bien en base a su consciencia familiar. Así pues cuando este individuo siendo niño sale al mundo, se va a encontrar con diferentes sistemas como puede ser el escolar, el social y en la vida adulta conocerá otro sistema familiar cuando se una a una pareja. Esto hace que vayamos cambiando de consciencia según el entorno en el cual nos movemos y a causa de este contacto pueden ocurrir las diferentes crisis emocionales a lo largo de la vida como la muy conocida crisis de los cuarenta.

Pongamos un ejemplo, imagina una pareja que se una para formar una familia y los progenitores de uno de los integrantes de la misma no está de acuerdo con la relación, esto generará automáticamente una consciencia en la otra parte de la pareja, de que no está haciendo «lo correcto» ante su sistema familiar y esto instintivamente lo llevará a la creencia de que pone en peligro su pertenencia al mismo. Otro ejemplo puede ser el de un niño que presenta un comportamiento no es aceptable en el colegio; para poder cambiar este comportamiento los padres tienen que estar de acuerdo, sino en el niño habrá una consciencia de que pone en peligro su pertenencia a su sistema si se comporta como le «ordenan» en el colegio y este comportamiento dista de lo que en su familia ha vivido. En ambos casos el individuo quiere sentirse amado e integrado.

Así pues, tenemos que transcender las creencias que nos atan al amor ciego hacia nuestro sistema familiar, para elevarnos a una comprensión superior, donde unimos «lo diferente a nosotros» a un nivel de conjunto, esto es, si el individuo reconoce que no sólo su sistema es el válido y valida también el del otro, lo reconoce y le da espacio, emerge el amor adulto, sano y la vida fluye.

Lo esencial en la consciencia es la pertenencia y ésta es instintiva.

Teresa Rodríguez
Terapéuta Gestalt-Consteladora familiar-Educadora de consciencia prenatal.

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