Consciencia humana prenatal

Consciencia humana prenatal
Cuando nacemos ya tenemos 9 meses de historia
«Nuestras experiencias tempranas
durante la concepción, la vida prenatal,
el nacimiento y el periodo neonatal
son parte de nuestro ser
y marcan profundamente quiénes seremos»
Wendy Anne McCarty
Si están aquí, si están embarazadas o lo han estado, es muy probable que os hayáis planteado que existe algo más que un ser en formación en el vientre de la madre gestante y que entienden la importancia de comunicar su amor y su aceptación al hijo que llevan en su seno. Que tengan la necesidad de vincularse de una manera sana, preparando así a su futuro hij@ para una vida de confianza y seguridad.
Actualmente se sabe que cada una de las etapas de la vida influye en las  etapas siguientes. Lo han demostrado los psicólogos y cada uno de ustedes puede verificar en su propia existencia o en la de sus ayegados.
En los años 70 fue cuando se acuñó el término de psicología prenatal y perinatal, esto es todo lo que ocurre al bebé a nivel psicológico dentro del vientre de la madre y en el momento del nacimiento. Se llevaron a cabo observaciones para estudiar cuál era la relación, por ejemplo, de enfermedades manifestadas por el bebé en los primeros meses de vida hasta comportamientos desarrollados por el niño en su primera infancia,  y lo vivido y transmitido por la madre cuando estaba embarazada del bebé.
De todos es sabido que durante la primera infancia se pueden producir  bloqueos por cierto tipo de experiencias, pues es una etapa realmente sensible de la vida del individuo. Estos bloqueos,  junto con el sufrimiento que comporta, pueden perdurar para toda la vida y formar parte así del desarrollo del carácter de la persona, a menos que las condiciones sean favorables o se haya recurrido a una psicoterapia, donde el sujeto pueda desarrollar su potencial y convertirse así en un adulto sano, equilibrado y en armonía con el entorno.
Para la comprensión de esta nueva área de estudio de la vida intrauterina, algunos obstetras como Frederik LEBOYER, o Michel ODENT, y psicólogos y psicoanalistas de todo el mundo,  hicieron tomar conciencia del momento del nacimiento, y de la acogida del recién nacido, haciendo énfasis que esa experiencia deja huellas en el psiquismo del bebé, que conforme va creciendo, las irá utilizando como matriz natal, esto es, una especie de cuadrícula donde irá colocando todas la vivencias adquiridas durante su desarrollo infantil y futuro adulto; dando como consecuencia el refuerzo de algunos patrones en base a dicha matriz.
 Se ha afirmado que el 90% de nuestros miedos se instalan en nosotros en el momento de nuestro nacimiento y determinan en gran medida nuestro comportamiento de niños, adolescentes y  adultos.
El tema que tratamos hoy sugiere que el periodo prenatal, la gestación, podría situarse entre las etapas constructivas de la vida humana, e influir así la vida….»de aquel que viene…»
El Dr. Thomas Vernys fue quien escribió el primer libro sobre la vida intrauterina :”La vida secreta del niño antes de nacer”. Esta obra fue editada por primera vez en 1981 y es una obra de referencia muy actual. En ella el Dr. Vernys afirma   “El radar emocional del niño es tan sensible que registra incluso los más leves temblores de las emociones maternas”
No hay nada de sobrenatural, somos un mar de bioquímica. Cada alimento que ingerimos se descompone en sus fracciones más pequeñas, las cuales pasan al torrente sanguíneo y circulan por nuestro cuerpo, siendo utilizadas para la síntesis de hormonas, neurotransmisores, cuerpos sanguíneos, péptidos, neuropéptidos entre otras tantas sustancias necesarias para la vida. Y obviamente en el embarazo estas sustancias van a llegar a través del torrente sanguíneo al bebé  vía intrauterina, generando cambios de diferente índole, según en las condiciones en que se encuentre la madre y la bioquímica que genere.
Por ejemplo en el caso del estrés sufrido por la madre, por pérdida de un ser querido, por miedo al aborto, por presión laboral, etc,  las principales sustancias que se producen son la adrenalina, noradrenalina (catecolaminas), cortisol y encefalina. Estas sustancias pasarán vía sanguínea durante la gestación al bebé en formación,  causando una serie de reacciones que su cuerpo irá interpretando y memorizando conforme al momento gestacional en el cual se encuentre.
 Se ha comprobado que en estados extremos hay paralización (shocks) de ciertos procesos de la gestación, para atender a la demanda puntual y circunstancial en el echo traumático o estresante vivido por la madre. Esto se ha podido ver en  la observación de marcas dentales en los dientes de leche del niñ@ cuando se han estudiado a nivel microscópico y que coinciden con situaciones traumáticas vividas por la madre durante el embarazo.
En el siglo XV, Leonardo da Vinci escribía en sus cuadernos:
“una misma alma gobierna dos cuerpos… Todo querer, deseo supremo, temor dolor del espíritu de la madre alcanza
poderosamente al hijo”.
En el siglo XVIII, Hegel se sitúa en la misma corriente de pensamiento. Describe lacomunicación madre-feto
“como una relación ni puramente corporal, ni puramente
espiritual, sino una relación del alma. Hay ahí dos
individuos cuyas almas forman aún una unidad indivisible…la una posee una individualidad real, que es por sí misma, y la otra posee una individualidad formal… completamente abierta a la acción inmediata del alma de la madre y que va, cada vez más, acercándose a la individualidad verdadera”.
¿Cómo se transforma esto en consciencia del lo vivido? ¿Cómo se puede llegar a memorizar como experiencia del bebé intrauterino?
Para contestar a estas preguntas podemos crear una analogía. Por ejemplo cuando sembramos una semilla en la tierra,  pasa a reaccionar según esta que la acoge y desarrollará el potencial según los nutrientes que encuentre, según los factores que sobrevengan en su proceso (lluvia, sequía, heladas…) y todo ello va quedando marcado, memorizado en la genética y en la biología desarrollada. ¿Quién no ha contado alguna vez los anillos de un árbol cuando es cortado? ¿Sabían que el grosor del anillo determina la cantidad de lluvia que recibió ese árbol durante su vida? ¿Sabían que el ponerle música sea clásica o rock afecta de una u otra manera el desarrollo de la planta?Aquí podemos hablar de epigenética, o sea los factores no genéticos que influyen en la formación del individuo.
Actualmente  las últimas investigaciones validan los sentimientos de la madre hacia el ser que lleva dentro, ya que se ha comprobado que el bebé intrauterino ve y oye antes de nacer y es capaz de conservar recuerdos que de una manera u otra se pueden despertar en la vida de la persona.
Concretemos aún más. Hablemos del desarrollo sensorial del feto.
Recordemos que los órganos de los sentidos y los centros cerebrales correspondientes ya están formados al final del periodo embrionario, hacia los tres meses de vida intrauterina. Durante los seis meses siguientes de la gestación, los órganos se desarrollan y afinan su especialización, y lo hacen de forma diferente, según la naturaleza de su función y según la calidad y la intensidad de los estímulos recibidos:
·         La vista por ejemplo necesita de un medio luminoso para ejercitarse y esto se consigue cuando la madre se expone al sol y la incidencia de la luz solar en el vientre materno generará una luz anaranjada que el bebé captará.
·         El olfato se desarrolla juntamente con el gusto. El bebé posee un órgano olfativo secundario durante la gestación, el cual es capaz de captar moléculas olorosas en medio acuoso y es justamente esta particularidad que hace que reconozca el olor de la madre al nacer y más concretamente “olfatear” la leche de la madre cerca de los pezones.
·         El gusto se manifiesta y desarrolla en lo cotidiano. El feto absorbe cada día cierta cantidad de líquido amniótico. Si en ese líquido se inyecta una sustancia dulce, él ingerirá el doble que si se añade una sustancia amarga por ejemplo. Incluso mostrando gestos de rechazo hacia este último. Podemos preguntarnos entonces ¿Cómo podemos pedir a nuestro bebé que coma ciertos alimentos si en nuestra dieta no están? ¿Cómo puede recibir el bebé las sustancia de un alimento que hemos ingerido en estado de estrés? (alimento + adrenalina+noradrenalina…)
El profesor Jean Pierre RELIER afirma que la sensorialidad gustativa y,sobre todo, olfativa constituye uno de los aspectos fundamentales de la relación madre-hijo durante el embarazo.  Permite al recién nacido reconstituir mucho más fácilmente el vínculo con la madre después del parto.
El tacto es uno de los sentidos más estudiados, el bebé intrauterino a pesar de la creencia de que está “nadando” en un mar de líquido amniótico ( fluido líquido que rodea y amortigua al embrión y luego al feto en desarrollo intrauterino), este ser también recibe estímulos sensoriales táctiles de las paredes internas del útero materno, así como de las caricias y otras expresiones de movimiento y tacto que reciba a través de la pared del vientre externo materno. Esto hace que el bebé intrauterino desarrolle sus mecanismos  receptores del tacto.  Este sentido  se halla principalmente en la piel, órgano en el que se encuentran diferentes clases de receptores nerviosos que se encargan de transformar los distintos tipos de estímulos del exterior en información susceptible para ser interpretada por el cerebro. Una madre en estado de estrés, desconectada de su cuerpo, hará que sus tejidos se contraigan y generen la sensación intrauterina de falta de espacio. Recordemos que el bebé no está solo allí dentro, está acompañado por todo los órganos internos de la madre, que también ocupan un lugar y dependiendo de la cotidianidad de la gestante, ocupará más o menos espacio (por ejemplo un estreñimiento pertinaz)
  • En cuanto al oído es un sentido que en culturas antiguas ya se sabía de su gran importancia. Relata TOLBA PHANEM, poetisa africana, defensora de los derechos de las mujeres de su continente. Cuando una mujer de cierta tribu de África sabe que está embarazada, se interna en la selva con otras mujeres y juntas rezan y meditan hasta que aparece la canción del niño.
    Saben que cada alma tiene su propia vibración que expresa su particularidad, unicidad y propósito. Las mujeres entonan la canción y la cantan en voz alta. Luego retornan a la tribu y se la enseñan a todos los demás. Cuando nace el niño, la comunidad se junta le cantan su canción.
    Luego, cuando el niño comienza su educación, el pueblo se junta y le canta su canción. Cuando se inicia como adulto, la gente se congrega nuevamente y canta. Cuando llega el momento de su casamiento, la persona escucha su canción. Finalmente, cuando el alma va a irse de este mundo, la familia y amigos se acercan a su cama e igual que para su nacimiento, le cantan su canción para acompañarlo en la transición.
El bebé intrauterino es capaz de reconocer la voz de la madre al nacer, es capaz de reconocer melodías, así como tener aversión a ciertos sonidos o situaciones familiares.
La estimulación temprana del bebé intrauterino, a través de una persistente práctica, se ha comprobado que también puede ser traumática generando incluso casos de hiperactividad infantil. Emocionalmente esto afecta al bebé, marcando la formación de su carácter.
Por otra parte, la noche intrauterina, está lejos de ser silenciosa. Hay mucha actividad interna de la madre; el sonido de los jugos gástricos, el latido del corazón, los borborigmos del intestino, la voz de la madre resonando a través de su caja torácica y a lo largo de su columna vertebral, su pelvis hasta llegar a la percepción del bebé.
Ejemplos de  percepción auditiva:
  • El Dr. TOMATIS demostró   que el bebé percibe los sonidos antes de que el oído funcione. Cita el caso de una niña, Odile, que empezaba a salir del autismo que padecía y que respondía aún más a los estímulos cuando se le hablaba en inglés. El Dr. Tomatis concluyó que obviamente Odile no entendía lo que se le decía, pero sí la vibración de la lengua inglesa que es de 12.000Hz y no la francesa que vibra a 8.000Hz. Odille reaccionaba al período antes del cual se había producido el bloqueo en su desarrollo.
  • Otro caso fue cuando el  Dr. KLOPFENSTEIN, ginecólogo responsable de la maternidad de Calais (Francia) pidió a los padres de niños prematuros que grabaran en una cassette, la voz de la madre en 50%, el padre en 20% y 30% de música suave. El resultado fue que los bebés al escuchar dentro de la incubadora los sonidos paternos, esbozaban una sonrisa, dormían mejor y ganaban peso.
¿Cómo afecta toda esta conciencia intrauterina en el bebé y su desarrollo?
El bebé va generando, lo que yo llamo una matriz prenatal y perinatal o matrizprimal, en la cual va trazando los parámetros que va recogiendo durante toda su formación desde el mismo instante del la concepción hasta las vivencia perinatales. Esta matriz formará parte fundamental del carácter del futuro individuo adulto. Son las coordenadas emocionales primigenias, con las cuales navegará por el “nuevo mundo”, desde la fase neonatal, donde muchos de esos parámetros y coordenadas se reforzarán, otras quedarán latentes, hasta el total desarrollo de la personalidad/carácter de la persona. Ahora bien, esto no significa que no emerjan desde el inconsciente en algún momento de la vida de la persona. Hay vivencias biológicamente importantes como son el paso de la infancia a la pre-adolescencia; de la pre-adolescencia a la adolescencia y de la adolescencia a la fase adulta. Otras vivencias biológicas  son en el embarazo o en casos de pérdidas importantes.
Hay que tener en cuenta, que el nacer es un hecho biológicamente importante, donde “dejamos” un espacio seguro, confortable, donde encuentro todo lo que necesito y se me es dado (en condiciones normales y conscientes) a un mundo totalmente diferente, con otros sonidos, olores, temperatura…en fin desconocido. Consecuentemente cada vez que nos enfrentemos a un cambio vital, estamos en el punto de emersión de la matriz prenatal y perinatal o matriz primal.
Expondré un ejemplo de secuelas de la matriz primal.
Eugenia es una mujer de 50 años, divorciada por segunda vez y que acude a mi consulta, relatándome su ansiedad diaria, su dificultad por relacionarse y lo que más le preocupaba era que siempre se rodeaba de personas a quien “salvar”.  Una vez centrado el objetivo de la visita, realizamos una constelación arquetipal donde emerge el nudo emocional de donde deriva su conflicto. Eugenia nació de un parto donde su madre no tenía las contracciones uterinas. Durante la constelación Eugenia relató cómo vivió ese instante en el cual venía al mundo: “Estoy muy cansada, si no me ayudan no saldré de aquí. No tengo fuerzas para moverme”. Tengo que decir que todo esto lo relataba Eugenia durante el movimiento sistémico, boca abajo en el suelo, donde yacía inmóvil y apenas se le escuchaba la voz.
La interpretación del bebé intrauterino, por las contracciones inexistentes de la madre en el parto, es de “nadie me ayuda”, “no puedo sola”, “necesito que alguien me ayude a salir”. Esta matriz primal, marca la manera de vincularse de Eugenia con el mundo y pasa a tener relaciones de dependencia con el otro. Busca personas con menos nivel educativo-socio-económico para “salvarlas”. Vale decir que cuando Eugenia re-vivió ese tránsito perinatal, guardado en su inconsciente, al finalizar la constelación, ella se sintió liviana. Pasado unos días y de manera natural, Eugenia empezó a disfrutar de sus momentos de “estar sola”; renació en ella sus ganas de conocer mundo y  algo que  resalta como “nuevo” es retomar su fase creativa sin “depender” de lo que el otro opine.
Eugenia realmente sufría con su sensación de “no poder sola” y de sentirse que vivía en un mundo limitado y que necesitaba de “alguien” para vivirlo.
Otro caso, es el de Pilar. Es una mujer de 42 años, que acude a la visita después de luchar contra sus resistencias internas a abordar el motivo de la consulta.
El motivo de la visita de Pilar, es su gran ansiedad por la realidad que está viviendo. Se encuentra en la tesitura de estar dividida entre su pareja actual y un nuevo amor.
Pilar me relata que lleva años repitiendo el mismo patrón en las relaciones. Especifica que se siente insegura sin pareja. Relata que cuando conoce a su marido, ella estaba con otra persona con la cual ya no había “chispa” y por entonces su actual marido le hacía sentir más segura y comenzaron la relación.
Después de escuchar atentamente a Pilar, paso a encuadrar la terapia e iniciamos la constelar la situación. Durante la misma, Pilar hace una regresión al útero materno. Donde ve como papá y mamá no se ponen de acuerdo por algo relacionado a ella. Se plantean si es momento de tenerla o no. (¡!) Mamá es una mujer desconectada de sí misma. Papá es un hombre que vive para trabajar.
La paciente se siente que no la ven y que además por “su culpa” están discutiendo y no sabe por quién decidirse. Si escoge a papá, mamá se enfadará y si escoge a mamá, papá no la ve.
En ese momento Pilar se siente paralizada y muy angustiada (justamente como se sentía en su vida actual con la decisión a tomar)
Cuando terminamos el movimiento sistémico y habiendo resuelto el conflicto emergente, Pilar afirma estar más tranquila, aunque cansada por toda la avalancha de emociones que encerraba y había vivido en su constelación.
A los quince días la paciente acude nuevamente a su visita regular, relatando: “La situación en mi casa está igual con mi marido, pero lo que me parece increíble es que ya no me siento que tengo que escoger entre ninguno de los dos…estoy tranquila y con ganas de llevar mi vida y salir adelante disfrutando”.
Sobre todo lo dicho,  un factor absolutamente primordial y queda absolutamente patente, es la calidad del vínculo que se establece entre la madre y el bebé en el período prenatal y neonatal.
El Dr. VERNY, psiquiatra de Toronto (Canadá), nos dice: «el amor de una madre hacia su hijo/a, las ideas que se forma de él, la riqueza de comunicación que establece con él, tienen una influencia determinante sobre su desarrollo físico, sobre las líneas de fuerza de su personalidad y sobre sus predisposiciones de carácter».En esta línea, se hizo una encuesta entre 500 mujeres, que mostró que cerca de la tercera parte de ellas no pensaban casi nunca en el bebé que esperaban. Se les hizo un seguimiento y se constató que los niños que trajeron al mundo tenían un peso inferior al normal, y presentaban trastornos digestivos y nerviosos más frecuentes y más serios que los otros niños. Lloraban mucho y, en los primeros años de su vida. Presentaban dificultades de adaptación y de relación con el entorno. Podríamos decir que ya hubo un abandono (aunque inconsciente) por parte de la madre hacia el bebé que esperaba, a través de su desconexión con el embarazo.
La Dra. Sylvie RICHARD, pediatra del Hospital de Tours, presentó una tesis que estudiaba «La influencia de las vivencias emocionales de la mujer encinta sobre el temperamento y la salud del lactante». Hizo un seguimiento a 100 madres y a sus niños durante el embarazo  y en el momento del alumbramiento  e hizo un seguimiento de ocho meses después del nacimiento. Repartió el grupo de las 100 madres, en tres subgrupos, según la intensidad del estrés sufrido por ellas durante el embarazo. El resultado reveló que  había una clara correspondencia entre el estrés del cual la madre vivía durante el embarazo y los problemas de salud y trastornos psicológicos del niñ@.
A esto podemos mencionar el caso estudiado por el Profesor P. FEDOR-FREYBERGH, de la Universidad de Estocolmo. Él nos cuenta el caso de una recién nacida, Kristina, que desde su nacimiento, rechazaba obstinadamente el pecho de su madre, mientras que se lanzaba sobre el biberón cuando se le presentaba, y se aferraba al pecho de otra mujer mamando vigorosamente. Una intuición del Profesor le hizo preguntar a la madre: «Señora, ¿verdaderamente deseaba Vd. tener este hijo?» «No, admitió ella. Yo quería abortar. Pero mi marido deseaba tenerlo y entonces decidí tenerlo».
Aún hay mucho por ser estudiado y ser meditado, pero cada vez son más las evidencias de que la vida intrauterina es básica a la hora de determinar cómo serán las tendencias psicológicas del individuo.
Es importante tener en consideración que cada madre es un mundo, que cada una lleva consigo su bagaje emocional, sus limitaciones, sus expectativas, sus sueños, sus anhelos, sus fracasos y muchas veces se encuentra atrapada en su propia vorágine de deseos, frustraciones y de ciertas circunstancias donde prima su necesidad de supervivencia, antes que el propio echo de estar embarazada. Tenemos que reconocer también, que cada vez hay más interés por el nacimiento humanizado, por un parto sin violencia, por el cuidado a la madre (que tan amorosamente realizan las Doulas) Sin embargo es nuclear que abordemos el tema de una manera natural e integradora. La información necesita ser facilitada a mujeres y que ha de estar a su alcance  sea  en centros de atención a la mujer, grupos de lactancia materna o círculos de mujeres, como parte básica de su salud psíquica/ emocional a la hora de albergar una vida en su vientre.
Además para una consciencia viva e integrada, es necesario que se informe también a los jóvenes como algo natural y se  transmita a través de los planes formativos de profilaxis sexual. Sería una manera de conceder al joven su valor como ser humano y futuro padre o madre, para que logre sopesar de esta manera que forman parte de la obra creadora de vida.
¿Cómo puedo iniciar mi propio proceso personal y ser cosnciente de mi matriz primal? ¿Cómo puedo crear y vivir un vínculo sano con mi bebé intrauterino? ¿Estoy en el puerperio,  qué hago?
Ante estas cuestiones, lo primero a tener en cuenta es la motivación personal, desde el crecimiento propio y no desde el miedo a “si no lo hago”…
Podemos acudir a un terapéuta con base humanista como es el caso de la Gestalt, renacedores, Doulas, experiencias de movimiento corporal, consteladores, educadores prenatales, comadronas o pediatras especializados en parto humanizado, entre otros.

A modo de conclusión, en la naturaleza le corresponde a la mujer el gestar, pero todos somos responsables de las vidas que llegan a este mundo. Serán seres que crecerán, con los cuales compartiremos, ocuparán el lugar que les corresponda como vecinos, amigos, comerciantes, abogados, médicos, terapeutas. Seres que vendrán al mundo con un camino a recorrer, con sus mayores o menores dificultades.
Seamos solidarios y solidarias, abracemos nuestra responsabilidad para generar las condiciones adecuadas para la evolución y la realización de nuestro mundo.
Como Dr. Odent expresó: “Humanizar el parto para cambiar el mundo”.
Yo además diría:
“Amar  nuestro bebé antes de nacer, para cambiar al mundo desde nuestras entrañas” 

La educación prenatal natural  validada por los padres es la garantía de la génesis de la salud física y psíquica del futuro ser.

Los comentarios están cerrados.