Depresión post parto

Depresión post parto

La depresión post parto se rastrea desde los primeros escritos de Hipócrates en el año 700 antes de Cristo. Esta etapa llamada puerperio constituye un hecho vital de alta vulnerabilidad para la mujer y por tanto es susceptible la aparición de desórdenes afectivos. La fragilidad y la desorientación que deja el parto, se le añade una exposición inminente a la realidad de la vida cotidiana y el despliegue inmediato de emociones de pulsión primaria e instintiva cuando entra en contacto con el bebé recién nacido.Estos factores junto con las alteraciones hormonales propias del embarazo, afectarán el ánimo, el sueño, el apetito, el instinto sexual entre otros aspectos; creando sin duda una situación donde los desórdenes afectivos encuentran un caldo de cultivo idóneo para desplegarse.

¿Y dónde queda el bebé en todo esto?

El nacimiento del bebé, representa un estado de vulnerabilidad para la mujer. Un nuevo ciclo donde el instinto primario maternal es llamado a la acción, ya que el bebé al nacer, deja fluir toda su existencia, exteriorizando a la madre gemidos, olores y necesidades que hacen que la madre, de alguna manera, se conecte con su ser más arcaico, despertando sensaciones que podrían llegar a transformarse en angustias.

“(Kristeva,1988; 1997) El primer llanto llama a que la madre salga de su profundo ensimismamiento, para responder a las intensas y constantes demandas y exigencias de una criatura sentida inicialmente como extraña, diferente a la imaginada o soñada. El desconcierto de dos cuerpos en escena, en donde el bebé representa lo más arcaico de lo inconsciente, puede despertar reacciones de rechazo, de repulsión, de abyección.”

La madre en estos momentos puede evocar su propia infancia a través del nacimiento de su propio hijo y con ello puede despertar re-sentires propios de su proceso como bebé/hija entrando en acción los mecanismos de defensa orientados a sostener la experiencia de ser madre.

Anna Freud (1949) define los mecanismos de defensa como: “aquellos medios psicológicos que el yo utiliza para solucionar los conflictos que surgen entre las exigencias instintivas y la necesidad de adaptarse al mundo de la realidad, bajo determinadas influencias del ambiente familiar y social”

Es en estos momentos que la presencia y el apoyo de una red familiar, sobretodo la madre de la madre, es un valioso apoyo a la hora de acompañar a la hija a transitar sus temores y angustias. En el caso de  haber ausencias en el ámbito familiar se puede optar, en su defecto, por un espacio de mujeres como los de acompañamiento en el puerperio y la lactancia, con la experiencia y la proximidad que la nueva madre necesita para su contención emocional.

Además la preparación para esta etapa vital de la mujer es básica, por eso recomendamos desde una alimentación adecuada hasta el abordaje de los temas emocionales pendientes (duelos, pérdidas, separaciones…) para así poder vivirla en plenitud.

Teresa Rodríguez

Terapéuta Gestalt-Consteladora familiar

Naturópata-Educadora de consciencia  prenatal

 

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