El dolor de perder un embarazo

El dolor de perder un embarazo

“Lo que importa no es lo que la vida te hace, sino lo que tú haces
con lo que la vida te hace.”
EDGAR JACKSON

En el proceso de la vida, normalmente se está preparada para celebrar la llegada de un hijo. Sin embargo en un contexto de embarazo o nacimiento si la muerte hace su aparición, la desolación, la desorientación y la negación toman el mando emocional ante la perdida.
Simplemente la madre y el padre no se pueden imaginar el perder a su bebé y tampoco nadie los prepara para ello si así ocurriera. Aunque es en la mujer que recae el mayor peso de dolor, ya que es quien alberga la nueva vida y experimenta los cambios físicos y emocionales.
Pero, ¿es posible prepararse para algo así?
La embarazada, dentro de sus miedos, intenta protegerse de esa posibilidad negándola. Sin embargo, cuando lo más temido ocurre, la mujer entra en un túnel atemporal de desorientación, de perplejidad y de dolor.
Uno de los trabajos que se hacen en el acompañamiento terapéutico con la mujer que quiere concebir o que ya está embarazada es, precisamente, abordar las circunstancias angustiosas que la llevan a no disfrutar de su embarazo y que consecuentemente dificultará el establecimiento del vínculo materno/filial que afectará en el futuro, a la formación del carácter del bebé.
Todas las posibilidades existen durante un embarazo, en mayor o en menor grado, por más que insistamos en mirar a otro lado. Cuanta más información y consciencia tengamos, cuanto más recursos internos desarrollemos, sea a partir de pérdidas anteriores (abortos, pérdidas perinatales…) o de miedos alimentados por un entorno adverso, más capacidad tendremos para que la experiencia, si sobreviene, no nos derrumbe.
Acompañamiento para sanar la herida
No existen palabras de consuelo que puedan aliviar el dolor de perder un hijo, sin embargo el acompañamiento humano y próximo de un terapéuta que aborde las pérdidas y la maternidad, facilitará que este ciclo de experiencia pueda equilibrar la dimensión trágica del aborto y a la vez poner luz en la existencia del hijo perdido, evitando que se ensombrezcan esos gozosos meses de embarazo en los que el bebé vivió. Este espacio de sanación emocional permitirá transformar los sentimientos de culpa y sufrimiento de la madre y de su pareja, en auto-apoyo, lleno de fortalezas y sabiduría que les permitirá reanudar así la propia vida.
Perder un bebé es una experiencia dolorosa y desgarradora: déjate acompañar, busca el acompañamiento sensible, atento, próximo y humano. No estás sola.
Teresa Rodríguez
Terapéuta Gestalt-Naturópata-Educadora en consciencia prenatal

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