La alimentación en verano y los niños

La alimentación en verano y los niños

Durante el verano, el calor produce cambios en el apetito de los niños. A la mayoría les apetece más beber que comer. Sin embargo aquí nos podemos topar con los miedos y creencias, propios de las madres y padres, a la hora de gestionar la alimentación de los más pequeños en verano.

El pediatra Carlos González recomienda no obligar al niño a comer a toda costa.

¿Qué ocurriría si usted comiera a proporción de lo que le da a su hijo? Y ¿Cómo sería además esa alimentación en esta época del año donde el calor es el protagonista? Seguramente se daría cuenta que está comiendo en exceso y que además le apetece otro tipo de alimentos y en horarios más flexibles. Este el primer punto a tener en cuenta a la hora de servir el plato al niño, ya que las consecuencias futuras en el ámbito emocional y psicológico del pequeño/a podrían ser ansiedad y tensiones físicas, que acabaría canalizando con arrebatos de llanto y rabietas. Con el consecuente aumento del estrés de toda la familia a la hora de las comidas.

La apuesta más segura es la creatividad y empatía a la hora de atender la alimentación de nuestros peques. Porque una dieta equilibrada no está reñida con la flexibilidad de horarios, acordes con el nuevo biorritmo marcado por el verano.

¿Qué hacer?

Apostar por las frutas de temporada que cortaremos a trozos y la serviremos, por ejemplo, con zumo de zanahoria y manzana o leches vegetales, que además de ser refrescantes, son ricas en proteína de alta calidad y de fácil asimilación. También podemos licuar la sandía y el melón y hacer polos de fruta cien por cien natural. Además estas frutas aportan vitamina A, C, E, potasio, magnesio. B6 y calcio. Y si quieres variar la forma de darles fruta a los tuyos, puedes preparar deliciosas gelatinas con zumos de frutas frescas de temporada y la alga agar-agar (de venta en herbolarios o tiendas especializadas)

También el verano es una época ideal para presentarles las ensaladas frescas de pasta, legumbres o cereales como el arroz, quinoa, kamut o cuscus. Evita los fritos, guisados o asados. Es preferible el uso de la plancha a la hora de complementar la dieta con proteínas animales (pollo, pescado…) que podemos dejar enfriar y desmenuzar en la propia ensalada. Y con relación a las verduras, una forma deliciosa y nutritiva de comerlas es en forma de gazpacho o salmorejo.

Recordar…
• Es preferible comer en menor cantidad y en mayor número de veces al día (entre cinco a seis veces)
• Respeta el nuevo biorritmo de tu hijo/a marcado por el calor del verano.
• Apórtale bebida suficiente en forma de agua, zumos naturales y leches vegetales frescas.
• Has que la hora de las comidas sea un espacio de reunión familiar y no una batalla campal para que los más pequeños coman.

Teresa Rodríguez Domínguez

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