La memoria heredada

La memoria heredada
«Sólo uno mismo
conoce la verdad sobre su propia historia,
que sigue guardada en su memoria celular»
Peter Bourquin
A través de la historia, la vida dentro del vientre materno ha sido motivo de controversia y debate. Ha sido sólo hasta la aparición de las técnicas modernas de ecografía en tres dimensiones, donde se ha comenzado a cuestionar si es cierto eso de que el bebé dentro del útero de la madre simplemente no es consciente de nada como se era afirmado por expertos. El Dr. William Emerson relata en una de sus conferencias “… que hay casos documentados de niños que se les diagnosticó lo que se llama síndrome de la memoria falsa  porque éstos tenían sueños y recuerdos de haber sido abusados sexualmente, aunque en realidad se había comprobado que no lo habían sido. Y se descubrió que sus memorias no eran falsas; simplemente ¡no eran suyas! Quienes habían sido abusadas habían sido ¡sus madres! y ellos solamente canalizaban, llevaban a la luz de la consciencia esos traumas”
Esto revela que realmente el bebé sí es consciente de todo lo que vive la madre y “pasa” una memoria a su mundo intrauterino, marcando así una tendencia emocional y de actuar del futuro individuo. A esto lo podemos llamar memorias prenatales y de nacimiento, las cuales son la base de muchos de los miedos, casi el 90% de los cuales son derivados de esas experiencias intrauterinas y perinatales del bebé. Podemos afirmar que el ser humano es un ser integral desde el inicio de la vida, desde que el espermatozoide se une con el óvulo y se inicia la eclosión celular. Han dado fe de ello en las últimas décadas un sinfín de terapias y corrientes psicológicas, donde se ha puesto de manifiesta el daño emocional, el dolor profundo que se ha generado en la persona, sólo por no saber que el bebé es sensible y consciente, guardando en su memoria celular toda la información recogida desde el minuto cero, incluso se han podido constatar mediante experiencias regresivas que los factores sociales, familiares y personales de los futuros padres también influyen, ya que la madre registra bioquímicamente y celularmente sus vivencias, creando una memoria o somatización de lo propio, que será pasado como parte del legado biológico al futuro bebé, tal como lo hemos ejemplificado anteriormente.
De manera contundente Wendy Anne McCarty lo escribe así en  su libro “La consciencia del bebé antes de nacer”
“…generación tras generación, tanto la armonía, los instintos y el conocimiento innato de nuestra naturaleza, así como la visión del ser humano como ser integral desde que comienza la vida, han sido interrumpidos.
Esta ruptura no natural o disociación se incrustó en nuestro subconsciente, ADN y campos morfogenéticos colectivos. Ha sido transmitida y sostenida  a lo largo de las prácticas y cuidados médicos que recapitulan y perpetúan el cisma en nuestra cultura.”
SANAR DESDE NUESTRA COSNCIENCIA, ES SANAR NUESTRO LEGADO.

 

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