¿Qué ocurre cuando la pareja se convierte en padres?

¿Qué ocurre cuando la pareja se convierte en padres?

La ilusión de muchas parejas es llegar a convertirse en padres y cuando así es, los cambios suceden rápidamente desde el mismo momento en que la mujer se sabe embarazada. El cuerpo femenino cambia. Algunas mujeres pasan a considerarse asexuadas ya que piensan que se tienen que dedicar íntegramente a la gestación de la nueva vida. En otros casos los malestares propios de esta nueva fase vital hacen escasos o inapetentes los contactos íntimos con su pareja. Pero es muy importante mantener las muestras de afecto, cariño y ternura a lo largo de la gestación, y no suspender por ninguna razón los besos, los abrazos y las caricias, base fundamental para un estado de bienestar en la mujer gestante, que será transmitido a su vez al bebé intrauterino como un coctel endorfínico.
Ahora bien ¿Qué ocurre con la pareja cuando nace el bebé?
Después del embarazo llega el seguir ocupándose de los quehaceres propios del hogar, de volver a la rutina con los otros hijos (si los hubiera) iniciando el nuevo período de crianza, con sus noches en vela, de lactancia a demanda y por si fuera poco, algunas mujeres después de dar a luz, se pueden ver enfrentadas al bajo deseo y a un trastorno muchas veces esquivo en los diálogos de alcoba, como es la dispareunia (dolor en las relaciones sexuales). Hay estudios que afirman que se presenta hasta en un 62% a los 3 meses post parto y en un 31% a los 6 meses post parto. Está principalmente asociado al tipo de parto, daño perineal y antecedentes previos al embarazo.
Si bien el mayor porcentaje de las mujeres reinicia su vida sexual a los tres meses después del parto, hay estudios que hablan hasta un 67% de disminución en frecuencia de actividad sexual y un 38% de disminución en la calidad de estos encuentros.
La pareja debe de recordar que la vida sexual es mucho más que la relación sexual y que la actividad penetrativa. Son las caricias, los abrazos, el erotismo, las salidas, las veladas, etcétera los condimentos necesarios para un vínculo amoroso y placentero. Pues muchas veces, por temor a una relación penetrativa, nos privamos de todo lo demás. Lo que va haciendo mucho más difícil el encuentro y disminuyendo el deseo.
¿Cómo podemos abordar estos cambios?
Lo primero que debemos recordar es que estas son etapas en las que la sexualidad cambia de manera circunstancial/transitorio. Muchas veces la mujer se siente culpable, frente a los ojos de su pareja por “no estar” como antes del embarazo. Otras será un cambio hormonal que predispone a la crianza y disminuye el deseo sexual o incluso más clínicamente hablando puede ser el daño del suelo pélvico el que cause el distanciamiento de los encuentros íntimos. Por tanto es fundamental apoyarnos en el concepto de que la pareja se ha transformado en ser padres. Si la mujer ahora es madre, el hombre ahora es padre.
Es necesario el diálogo entre ambas partes y sobretodo crear el clima necesario para exponer cómo nos estamos viviendo uno al otro desde la maternidad y la paternidad para iniciar nuevamente el camino hacia el espacio de pareja. Este es un período nuevo que se despliega frente a ambas partes para ser explorado y compartido por ambos. Este cambio no significa un deterioro de la vida sexual, sino una manera distinta de vivir la sexualidad. Por lo tanto, si la sexualidad se ve afectada negativamente y con ella la pareja se deteriora, es necesario ponerse manos a la obra para aumentar el deseo sexual y la intimidad.
Estas propuestas pueden serviros de inspiración: Daros espacios para compartir como pareja en una comida o cena donde recordéis vuestros momentos especiales y anecdóticos. Las caminatas, el cine, las veladas íntimas o las distintas actividades en pareja pueden ser muy recuperadores del vínculo. Sin embargo si aún os supera esta etapa como padres y os aleja del espacio de pareja, es importante valorar las causas y consultar una ayuda profesional, que os pueda acompañar en el restablecimiento y nutrición tanto del espacio de pareja como el de ser padres, porque uno no está reñido con el otro.

Teresa Rodríguez
Terapéuta Gestalt y corporal – Consteladora Familiar – Educadora en Consciencia prenatal.

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