¿Qué te ocurrió en tu nacimiento?

¿Qué te ocurrió en tu nacimiento?

Hoy sabemos que el bebé intrauterino es un ser consciente del mundo extrauterino desde el sexto mes de gestación. Sin embargo son muchas las voces que defienden que el proceso de la concepción se inicia mucho antes. Es por esta razón que para traer un ser al mundo en las condiciones adecuadas es necesario “gestarse y parirse” antes a uno mismo, amarse tal como se es, honrando así nuestro cuerpo y a nuestros ancestros. Como escribe Ángela Boto, bioquímica y divulgadora científica, “para traer un ser al mundo hay que crear magia personal y dejar a un lado los prejuicios racionales”.
Esto conlleva a indagar en la propia historia, saber cómo ha sido nuestra gestación, qué situaciones vivió nuestra madre, cómo nacimos, si hubo complicaciones y fue necesario el uso de alguna ayuda mecánica como fórceps, ventosas, etcétera y cómo fueron nuestras primeras horas y días en el mundo, dándonos así información de las influencias inequívocas a la hora de estructurarse nuestro carácter.
El Dr. Ray Castellino, educador en Terapia Prenatal y de Nacimiento, habla sobre la importancia de las improntas creadas en la etapa prenatal y perinatal como factor condicionante en la vida del adulto y la importancia de conocerlas ya que los nueve meses de gestación que hemos vivido constituyen los fundamentos de la personalidad futura. En la mayoría de los casos, lo que sucede durante los años siguientes a la gestación se interpreta en función del filtro establecido en aquel momento y va reforzando sin cesar la experiencia arcaica y lejana de la primera morada, el vientre de la madre.
Por tanto es necesario que el acompañamiento emocional antes del embarazo, durante y después del parto esté presente a fin de que todos los miedos, inquietudes, duelos, de la futura mamá no sean el factor primordial a la hora de moldear la personalidad del feto.
Y una vez de adultos y gracias a la terapia, se le puede conceder al bebé que un día fuimos, las palabras que un día le fueron denegadas, pudiendo así expresar los sufrimientos e integrar una nueva ‘mirada’ hacia los demás, hacia la situación y hacia uno mismo desde la comprensión adulta.

Teresa Rodríguez
Terapéuta Gestalt-Educadora prenatal-Naturópata

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